¿Primer día?

Creo que todos hemos estado confundidos o perdidos en los primero días, aquél primer día de colegio, que la verdad no recuerdo nada, pero todo el mundo dice que estaba súper feliz, al contrario de muchos amigos que cuentan haber estado aferrados a las piernas de sus mamás por horas antes de entrar finalmente. También está el primer día en sexto grado, cuando pasamos de ser los más grandes de la primaria a ser los más peques del bachillerato. Bueno y ¿ese primer día en la universidad? La verdad no fue tan terrible cómo me imaginé que sería. El punto… Este es otro primer día para mí, el primer día en el que escribo este blog, y sinceramente en ninguno de los anteriores primeros días me había sentido tan absolutamente perdida… Pero eso es bueno, ¿no?

Pues ojalá que sí lo sea, no estoy segura de cuántas cosas vaya a comentar con ustedes, no estoy segura de vaya haber un “ustedes” alguna vez, pero espero que sí. Y siendo un poco normales les voy a contar algunas cosas de lo poco que sé de mí, me llamo Mariajosé, cumplí 19 años el 27 de junio y tengo una familia maravillosa cuyo centro está ubicado en el pequeño corazón de mi hermana Emma, que al día de hoy tiene… ¿dos años y medio? creo que sí. Me gusta muchísimo escribir, y espero que les guste leerme.

En lo posible trataré de subir algo día de por medio, ¿vale?

Un abrazo!

 

Cuando me siento sola, pienso en tí.

Mi ángel de cuatro patas,  tú, que sin saberlo o entenderlo me apoyaste cuando más sola me sentía, me atormenta que tal vez cuando te tuve a mi lado no te supe valorar lo suficiente, y lo que se va no vuelve, te pido perdón perrito y te agradezco por al menos levantar la cabeza del sofá cuando llegaba a casa, te agradezco los ojitos que me ponías cuando juguetón te me soltabas de la correa, te agradezco cuando voleabas la colita cuando me veías comer…
Extraño tanto los golpes que le dabas a la puerta con las garritas… Quisiera poder abrazarte, mimarte… Quisiera que hubiera tenido la conciencia que tengo ahora cuando aún corrías por la casa.
Mi perrito flojo, gordo y maloliente, siempre pienso en tí,  y más aún cuando en la noche me siento sola y no puedo dormir, porque nunca olvidaré tus ronquidos, que me arrullaban hasta que perdía la conciencia, que me hacían sentir tan protegida, aunque no fueras capaz ni de matar un mosco.

Aún te amo, con todo el corazón, mi ángel.

Simon

Equilibrio térmico

Cuando recién te conocí, me imaginaba tu corazón como en un cubito de hielo, protegido del tiempo, del amor… simplemente imperturbable, bello pero lejano.
Tiempo después me propuse amarte, y en forma de caricias y detalles me dediqué a transmitirte calor. Pero justo como aprendí en física con la transferencia de calor y energía, el que tiene más energía sede al otro, hasta fundirse en un equilibrio térmico…
Yo quería derretir ese hielo, para que pudieras amarme, para enseñarte lo lindo que es sentir y terminé enfriandome yo, y terminamos fríos los dos, sin protección tú y sin amor ni energía yo.

-Mariajosé Botero Martínez

 

 

Cristina despertó envuelta en unas sábanas blancas. Desorientada, hacía que sus largas pestañas aletearan como hermosas mariposas sobre sus pronunciados pómulos. Su conciencia surgía como pequeñas burbujas, que cuando llegan a la superficie explotan, y sintió ajenas esas sábanas que rodeaban su cuerpo desnudo, sintió ajena esa habitación con vista al mar, toda diseñada por terceros, nada propio, todo impersonal. Recordó entonces a Marcelo, a quien había entregado su cuerpo- y al parecer también su alma- víctima de una sed de poder. Por más que se sintiera sucia, e incluso ajena a ella misma, por más que se sentía flotar, como si fuera un espectador en su propia vida, ella no se arrepentía de nada, sólo lo meditaba y reflexionaba ocasionalmente, como hacía en este momento, mientras observaba el cielo raso y contaba como por inercia las manchas que algo – o alguien- había producido mucho tiempo antes de que ella fuera lo que es hoy, mucho antes de que ella decidiera entregarse a alguien que sólo llena sus bolsillos.

Se sentó en el borde de la cama e hizo un ademán para recoger la sábana y esconder aunque fuera un poco su desnudez, pero, ¿qué más daba ya?

Apoyó las manos a los costados, medio agarrándose a la cama, como si ese blando colchón soportara el peso de todo lo que sentía encima -o dentro- , y siguió pensando, decidida desde hacía años, que el amor era solo una invención de la gente ingenua para hacer de su pobre existencia algo menos tortuoso, algo un poco más soportable.

Lo más parecido que había sentido Cristina a las mariposas en el estómago había sido tras comer sushi en un restaurante carísimo -y en apariencia salubre- , estuvo en el baño tres horas esa misma noche y bajó 4 kilos en esa semana. A la semana siguiente ya parecía un fantasma, tanto, que ni los guardaespaldas la miraban con deseo -o mejor dicho morbo- como era usual.

Lo más parecido a una caricia paternal que recordaba de niña, era cuando después de desahogarse por su mal día de trabajo, su madre le pedía perdón y le sobaba las quemaduras de la correa bajo el chorro de agua helada. Tiempo después, cuando Cristina ya había cumplido 12 años, su madre le dijo que ya era hora de que empezara a producir ella también, esa fue la primera y última vez que su madre la abrazó mientras dormía, tratando de calmar los sollozos y espasmos de la hija a la que había vendido a un tipo que quería agregar a su lista de cama a una virgen.

Sacudió la cabeza como si de esa forma pudiera borrarse la memoria, se puso la mejor sonrisa que pudo y caminó por esa habitación de hotel hacia el balcón, y así, desnuda, sin ningún tipo de vergüenza, se asomó a contemplar el hermoso mar, y el sol naciente. Se dijo a sí misma que iría a surfear después de comprar algo lindo para la cena de esta noche, Marcelo le había dicho que debía de ser la señora más bonita de toda la gala -de esta manera, por algún instinto machista el resto de los hombres se interesarían por sus ideas, no cualquiera tiene al lado a una mujer como Cristina, o esa era la idea-

 

 

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¿Buscas sólo una noche en vela? – 18/03/2014

Sé que no quieres una vida planeada, una vida del montón, sé que quieres algo especial.
Sabes que me enamoré de ti, que estoy patética e irrevocablemente enamorada de ti, que me pierdo en tus ojos, que me fascina cuando de repente me atrapan tus brazos o como nuestros besos hacen maravillas con cada una de mis terminaciones nerviosas, sabes que te amo mucho más de lo que alguna vez tu podrás llegar a amarme, sé que soy “una más”, y me gustaría decir que eres sólo “alguien más” en mi vida, pero la verdad es que en mi historia no hay persona que no haya valido la pena, la verdad es que si te digo que te amo, no es porque sí. Es porque lo siento y me sale desde el fondo del alma, no como tu, que lo dices sin pensar, diciéndolo porque sí, al azar, sólo porque quieres lo que todo el mundo quiere, algo fácil y fugaz, una noche en vela.
Nunca pensé que sería así y la verdad es te amo, te amo porque te amo, sin razón aparente, porque, ¿que razón podría encontrar para amarte? ¿Que excusas o argumentos podría tener mi corazón para debatir el simple hecho de que no me quieres?

Es fuego y hielo – 01/04/2014

No sé si el amor nos vuelve estúpidos o simplemente nos da mucha fe, no sé si es bueno o malo amar alguien como yo te amo.
¿Será conveniente?
Que la misma persona te rompa el corazón una y otra vez y sin embargo tener claro que con saber que existe basta y sobra para sonreír.
No se como llamarlo, podrá ser una combinación letal de ilusiones, esperanza y fe, o simplemente amor, pero es “eso” que me lleva a olvidarte siempre, rápido, pero parcial, es “algo” que me impulsa a desearte de maneras que no deseo a nadie, que me vuelve ciega y omite todos tus defectos, físicos y personales, “eso” que opaca mi razón y la lleva por los senderos oscuros de la insensatez, por no decir estupidez, “quien” aboga por ti en mi subconsciente hasta cuando estoy consciente, es todo “eso” que me lleva a quererte cada día más, sin importar nada, es fuego, es un fuego abrasador que arrasa con todo a su paso en su camino hacia ti, es fuego que acelera mi corazón cuando apenas escucho tu nombre, es hielo, es hielo que se siente como dolor en el alma, es un vacío en el pecho que arde y que quema, congela los nervios y me lleva por un camino largo y tempestuoso hasta el frío abismo que nos separa, es hielo lo que quiero que se funda entre nosotros.

¡La huerta! 

Me parece increíble la vida. Creo que al tratar de poner la experiencia que acabo de vivir en palabras la estoy limitando, por lo que solo te digo que tienes que vivirlo. Es absurdamente hermoso y perfecto ser parte de la vida.

Aquí están las bebés de mamá, es espinaca y se supone que tarde 8 días en germinar… Yo les mostraré qué tal me va.

Está planta es una ruda y gracias a su nombre la bautice bellota. Además es súper usada como repelente de insectos, tiene un olor fuerte y particular. Aunque a mí, personalmente me gusta mucho.

Está de llama clavo, y yo le bautice bombón.

Y esta es la hierba buena, a quien llamé burbuja porque a mí parecer es la más inofensiva de las tres.

¡Les iré mostrando los avances!